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El Hostal
Mallorquines dispone de seis comedores con capacidades desiguales.
Ofrece desde comedores privados de 8 a 10 personas hasta salones para
90 personas.
Todos ellos han
sido decorados pensando en las preferencias y gustos de aquellos
quienes han de sentarse en sus mesas.
La
decoración, en general, es rústica, paredes de piedra,
bóvedas de cerámica roja, techos de madera,
lámparas de forja, nobles bigas de roble&ldots;
El resultado
global demuestra la preocupación de los propietarios para
conseguir el grado de comodidad y buen servicio, objetivo principal
del Hostal Mallorquines.
Dispone
también de una gran bodega destinada a almacenar vinos de
cosecha propia en grandes toneles. Los vinos del Hostal Mallorquines
son conocidos por doquier, y el éxito del establecimiento
recae, en gran parte, en la bondad y calidad de los vinos que se sirven.
La cocina es el
corazón, el alma del Hostal Mallorquines. La cocina se basa en
recetas típicas de nuestra tierra. Nuestra carta, renovada
regularmente según las estaciones y sus productos propios,
está llena de aquellos platos que nos han sido enseñados
de generación en generación.
Nuestros platos
típicos son, los caracoles, pies de cerdo, ternera con setas,
perdiz a la col, jabalí con setas, judías blancas con
butifarra, &ldots;. eso sí, sin dejar de lado algún
toque de nuestros tiempos.
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